quedarán los pedazos de piedra
de una estatua rota
llena de órganos
y me reconstruiré. me reconstruiré
los labios besarán al mundo
y se abrirán con el hálito del viento
ligeros. ligeros
todo lo terriblemente bello
ahora ociosamente bello
sin miedo
de los múltiples daños
de antaño. de antaño
ahora me proyecto
una sola vez. una sola vez
formada en el sentido
la vivencia
la notoriedad...
el paroxismo de mi centro
grita convulsivamente. grita convulsivamente
mi sencillez ahora recia
soporta el peso de un muro
y huyo millas
me hundo. me hundo
clavada en la tierra
recojeré semillas
y las esparciré
para reconstruirme. para reconstruirme.
jueves, 7 de enero de 2010
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Uno más
Mañana a las 23:59 es justo el último minuto del año, teniendo en cuenta que a las 00:00 ya estamos a 1/1/2010 (o también puede ser a las 00:01, como guste).
Estos días me he dedicado a intentar recordar los sucesos que han abarcado estos 365 días, que nunca son exactos. Pero son demasiados acontecimientos, siempre unos más importantes que otros. Además tengo en cuenta mi falta de temporalidad, mi no concepción del tiempo. A veces alargo los años, otras veces todo pasa muy deprisa y creo que han pasado tres días cuando ha pasado una semana y media. Impido la naturalidad del tiempo en su dominación y lo domino yo a él con mi percepción subjetiva.
De todas formas, recupero algunas imágenes pasadas y dejo que se instalen en mi campo de visión presente: rayos luminosos estampados en casas de colores allá en el sur de Francia, yo con mi desastroso inglés en Londres, las salidas nocturnas con alguna amnesia y otras pérdidas, los cruces, una conversación en fiestas, la playa de día y de noche, los estadillos de risa y de furia...
Si tuviese que definir el año con una palabra simplemente no lo haría porque dentro del tiempo hay múltiples cambios. ¿Y cómo definir algo que varía tanto en su proyección?.
Tampoco voy a plantearme ningún propósito, como ir al gimnasio, para el año nuevo porque, en mi caso y opinión, pocas veces se cumplen y es entonces cuando viene la frustración (como mucho algún propósito enterrado, casi escondido rozando el subconsciente).
Otra de las cosas que provoca que termine el año, aparte de mirar hacia atrás y hacer listas de futuros, es una llamada de alerta de ¡eh, que corre el tiempo amigo! dejándonos un gusanillo amargo en el estómago. Esa sensación de desprovecho, de anhelo, de nostalgia...
Solo podemos hacer una cosa:...¡beber y "olvidar"! que aún nos queda más paisaje para menos camino.
Estos días me he dedicado a intentar recordar los sucesos que han abarcado estos 365 días, que nunca son exactos. Pero son demasiados acontecimientos, siempre unos más importantes que otros. Además tengo en cuenta mi falta de temporalidad, mi no concepción del tiempo. A veces alargo los años, otras veces todo pasa muy deprisa y creo que han pasado tres días cuando ha pasado una semana y media. Impido la naturalidad del tiempo en su dominación y lo domino yo a él con mi percepción subjetiva.
De todas formas, recupero algunas imágenes pasadas y dejo que se instalen en mi campo de visión presente: rayos luminosos estampados en casas de colores allá en el sur de Francia, yo con mi desastroso inglés en Londres, las salidas nocturnas con alguna amnesia y otras pérdidas, los cruces, una conversación en fiestas, la playa de día y de noche, los estadillos de risa y de furia...
Si tuviese que definir el año con una palabra simplemente no lo haría porque dentro del tiempo hay múltiples cambios. ¿Y cómo definir algo que varía tanto en su proyección?.
Tampoco voy a plantearme ningún propósito, como ir al gimnasio, para el año nuevo porque, en mi caso y opinión, pocas veces se cumplen y es entonces cuando viene la frustración (como mucho algún propósito enterrado, casi escondido rozando el subconsciente).
Otra de las cosas que provoca que termine el año, aparte de mirar hacia atrás y hacer listas de futuros, es una llamada de alerta de ¡eh, que corre el tiempo amigo! dejándonos un gusanillo amargo en el estómago. Esa sensación de desprovecho, de anhelo, de nostalgia...
Solo podemos hacer una cosa:...¡beber y "olvidar"! que aún nos queda más paisaje para menos camino.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Final roto (canción)
Recuerdan las huidas espontáneas, a la montaña, a la playa
a ningún lugar
ahora el suelo está lleno de trampas mortales y ellos andan con cuidado.
Se conocieron en una canción que hablaba de una puta y un señor. Bailaron hasta encontrar una salida que les permitiese decir
a ella: "dime tu nombre" a él: "Ricardo"
con una sonrisa que no era suya y olía a falsedad.
La temporada en que se miraban el mar conservaba su calma
pero no pasaron unos días que vinieron aguas turbias
y ellos se gritaban improperios de lo más vulgares
ella no entendía
ella no entendía
ella no entendía
ni con palabras, ni reveses
que la mentira de él era su vida
y sin cesar , la mujer que no tenía nombre,
acudía a los pies de él para encontrarle sin hallar solución
y es que no sabía que para eso se empieza por la cabeza...
de la cabeza hasta los pies.
Recuerdan esa canción de la puta y el señor con amargura
aún cuando el cielo se tiñe de rojo
y el error se hace patente en sus corazones.
a ningún lugar
ahora el suelo está lleno de trampas mortales y ellos andan con cuidado.
Se conocieron en una canción que hablaba de una puta y un señor. Bailaron hasta encontrar una salida que les permitiese decir
a ella: "dime tu nombre" a él: "Ricardo"
con una sonrisa que no era suya y olía a falsedad.
La temporada en que se miraban el mar conservaba su calma
pero no pasaron unos días que vinieron aguas turbias
y ellos se gritaban improperios de lo más vulgares
ella no entendía
ella no entendía
ella no entendía
ni con palabras, ni reveses
que la mentira de él era su vida
y sin cesar , la mujer que no tenía nombre,
acudía a los pies de él para encontrarle sin hallar solución
y es que no sabía que para eso se empieza por la cabeza...
de la cabeza hasta los pies.
Recuerdan esa canción de la puta y el señor con amargura
aún cuando el cielo se tiñe de rojo
y el error se hace patente en sus corazones.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Un repaso a Cioran
EL SINSENTIDO DEL DEVENIR:
"En la tranquilidad de la contemplación, cuando soportamos el peso de la eternidad, cuando oímos el tic-tac de un reloj o el latido de los segundos, ¿cómo no sentir la inanidad del progreso en el tiempo y el sisentido del devenir? ¿Para qué ir más lejos, para qué continuar? La revelación súbita del tiempo, que le confiere una preeminencia abrumadora que no posee generalmente, es el fruto del asco hacia la vida y de la incapacidad de proseguir la misma farsa. Cuando esta revelación se produce por la noche, la absurdidad de las horas que pasan va acompañada de una sensación de soledad aniquiladora, pues -alejados del mundo y de los seres humanos- nos encontramos solos frente al tiempo, en una irreductible relación de dualidad. En pleno abandono nocturno, el tiempo no se halla ya, en efecto, poblado de actos y de objetos: evoca por el contrario una nada que crece, un vacío en plena dilatación, semejante a una amenaza del más allá. En el silencio de la contemplación se oye entonces un sonido lúgubre e insistente, como un gong en un universo difunto. Ese drama sólo lo experimenta quien ha disociado existencia y tiempo: huyendo de la primera se halla abrumado por el segundo. Y siente el avance el tiempo dentro de sí mismo como el avance de la muerte."
E.M. C.
feliz "navidad"
"En la tranquilidad de la contemplación, cuando soportamos el peso de la eternidad, cuando oímos el tic-tac de un reloj o el latido de los segundos, ¿cómo no sentir la inanidad del progreso en el tiempo y el sisentido del devenir? ¿Para qué ir más lejos, para qué continuar? La revelación súbita del tiempo, que le confiere una preeminencia abrumadora que no posee generalmente, es el fruto del asco hacia la vida y de la incapacidad de proseguir la misma farsa. Cuando esta revelación se produce por la noche, la absurdidad de las horas que pasan va acompañada de una sensación de soledad aniquiladora, pues -alejados del mundo y de los seres humanos- nos encontramos solos frente al tiempo, en una irreductible relación de dualidad. En pleno abandono nocturno, el tiempo no se halla ya, en efecto, poblado de actos y de objetos: evoca por el contrario una nada que crece, un vacío en plena dilatación, semejante a una amenaza del más allá. En el silencio de la contemplación se oye entonces un sonido lúgubre e insistente, como un gong en un universo difunto. Ese drama sólo lo experimenta quien ha disociado existencia y tiempo: huyendo de la primera se halla abrumado por el segundo. Y siente el avance el tiempo dentro de sí mismo como el avance de la muerte."
E.M. C.
feliz "navidad"
martes, 22 de diciembre de 2009
Empieza por...
Me diste esa palabra que sonaba a roto
y me la repetiste incansablemente,
puedo escucharla retumbar en mi oído derecho
El miedo de esta palabra
es tan aterrador como la habitación sin luz
donde la desolación se encuentra perdida
La palabra antes en mí que no podía escuchar
porque no existía
y ahora su efecto aquí y ahora se desmesura
creando mecanismos ametralladores,
filtrándose en la sangre,
provocando sequías...
Tengo en mi una palabra tan grande
como su provocación
y quiero destruirla como ella me destruye a mi.
y me la repetiste incansablemente,
puedo escucharla retumbar en mi oído derecho
El miedo de esta palabra
es tan aterrador como la habitación sin luz
donde la desolación se encuentra perdida
La palabra antes en mí que no podía escuchar
porque no existía
y ahora su efecto aquí y ahora se desmesura
creando mecanismos ametralladores,
filtrándose en la sangre,
provocando sequías...
Tengo en mi una palabra tan grande
como su provocación
y quiero destruirla como ella me destruye a mi.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Cuando los genes se reencuentran
Oficialmente en mi casa es navidad. Hoy se ha celebrado la primera comida navideña porque sino la cosa queda descompensada, es decir que veríamos más parte de una familia o de la otra. Y claro esto no puede ser, o todos por igual o estalla el conflicto.
Miro la escena mientras como: el tío que no se callan ni debajo del agua, primos que gritan y te tocan tus cosas, tu madre histérica porque tiene mucha faena, el nuevo novio de tu prima al que nadie hace mucho caso, el novio de tu tía que cree saberlo todo y en realidad le faltan 5 minutos...
Es como si fuese una comedia. Todo el mundo habla. Se mezclan las conversaciones y empieza el caos. Creo que es en los sitios en los que más personalidades he visto que choquen. Pero es divertido.
Mi tía se prepara para contar uno de sus chistes verdes que ya no recuerdo. Todos nos reímos menos los niños que saltan y brincan por los sofás imaginándose mundos paralelos. Mi tío, que no puede ser menos, cuenta otro que costaba de pillar y nadie se ríe al principio. Y luego, cuando el chiste toma su sentido, se ríen. Creo que me hizo más gracia ese silencio intermedio.
Yo no sé con quien hablar. A mi derecha esta el nuevo novio de mi prima que conozco muy poco y a mi izquierda mi otra tía con la que sí hablo pero con pausas que me dejan sin un hilo de conversación y me pierdo. Enfrente tengo al novio de mi tía chistosa, al que en mi casa llamamos "el gigante" que hace dos como yo de alto. Lo ignoro porque cada palabra suya retumba en mi cabeza de forma desagradable ya por su tono de voz demasiado alto como por el sinsetido de lo que intenta decir.
Me estoy aburriendo, además tengo resaca. Y cuando ya me estoy a punto de ir a mi habitación a hacer algo de provecho mi tío (el prepotente y perfeccionista) me coje por banda y empieza hablarme. Me cuenta los obstáculos con los que se está encontrando al educar a sus hijos, sobretodo a mi prima, adelantada a la adolescencia. Le digo que cada vez los jóvenes se hacen más mayores y que es normal que tenga quebraderos de cabeza porque nadie le ha enseñado a ser padre. Él cree que no puede privar a sus hijos de nada porque él también a sido joven y, para mi sorpresa, un revolucionario. No puedo aconsejarle mucho más porque siento que me encuentro entre el educador y el educado.
Luego, no se cómo, acabamos hablando de la inseguridad y me dice que es una gran piedra para el camino de cualquier persona. No podría estar más de acuerdo. Me cuenta que, frente a cualquier proposición que requiera una inversión en su empresa, es el abogado del diablo porque necesita saber si las proposiciones están bien elaboradas y pensadas y que eso es síntoma de seguridad. Vamos, que es el cabrón que hace las preguntas más quisquillosas. Pero admiro su seguridad. Ha despertado mi interés y mis ganas de chutar piedras. Realmente me llevo "algo" de esta conversación.
Me llaman. Bueno, me chillan. Tengo que ponerles un vídeo (sí, un VHS, a lo antiguo) a los mostruitos para que se estén quietos y no destrocen la casa. De momento han manchado todo el parquet. Además dos de ellos hacen judo y son muy fuertes.
Pongo la película y ¡funciona! Se quedan como hipnotizados. Al cabo de un cuarto de hora la emisión del vídeo empieza a fallar. No se puede ser retro o ir contra el progreso. Ahora si, les pongo un dvd. Suben el volumen y ¡que empiece el jolgorio! Todos los sonidos se mezclan. Estarán contentos los vecinos.
La cosa empieza a decaer. La gente va cerrando los ojos mientras las conversaciones se van haciendo más escasas y los tonos más lentos y suaves. La familia de mi padre es la primera en caer (el "gen estopiñà") y se van durmiendo...uno en el sofá, otro apoyado en la mesa...
A pesar de todo y de la impresión que pueda causar esta "historia anecdótica" no deseo otra familia más que esta. Tan perfectamente imperfecta.
Miro la escena mientras como: el tío que no se callan ni debajo del agua, primos que gritan y te tocan tus cosas, tu madre histérica porque tiene mucha faena, el nuevo novio de tu prima al que nadie hace mucho caso, el novio de tu tía que cree saberlo todo y en realidad le faltan 5 minutos...
Es como si fuese una comedia. Todo el mundo habla. Se mezclan las conversaciones y empieza el caos. Creo que es en los sitios en los que más personalidades he visto que choquen. Pero es divertido.
Mi tía se prepara para contar uno de sus chistes verdes que ya no recuerdo. Todos nos reímos menos los niños que saltan y brincan por los sofás imaginándose mundos paralelos. Mi tío, que no puede ser menos, cuenta otro que costaba de pillar y nadie se ríe al principio. Y luego, cuando el chiste toma su sentido, se ríen. Creo que me hizo más gracia ese silencio intermedio.
Yo no sé con quien hablar. A mi derecha esta el nuevo novio de mi prima que conozco muy poco y a mi izquierda mi otra tía con la que sí hablo pero con pausas que me dejan sin un hilo de conversación y me pierdo. Enfrente tengo al novio de mi tía chistosa, al que en mi casa llamamos "el gigante" que hace dos como yo de alto. Lo ignoro porque cada palabra suya retumba en mi cabeza de forma desagradable ya por su tono de voz demasiado alto como por el sinsetido de lo que intenta decir.
Me estoy aburriendo, además tengo resaca. Y cuando ya me estoy a punto de ir a mi habitación a hacer algo de provecho mi tío (el prepotente y perfeccionista) me coje por banda y empieza hablarme. Me cuenta los obstáculos con los que se está encontrando al educar a sus hijos, sobretodo a mi prima, adelantada a la adolescencia. Le digo que cada vez los jóvenes se hacen más mayores y que es normal que tenga quebraderos de cabeza porque nadie le ha enseñado a ser padre. Él cree que no puede privar a sus hijos de nada porque él también a sido joven y, para mi sorpresa, un revolucionario. No puedo aconsejarle mucho más porque siento que me encuentro entre el educador y el educado.
Luego, no se cómo, acabamos hablando de la inseguridad y me dice que es una gran piedra para el camino de cualquier persona. No podría estar más de acuerdo. Me cuenta que, frente a cualquier proposición que requiera una inversión en su empresa, es el abogado del diablo porque necesita saber si las proposiciones están bien elaboradas y pensadas y que eso es síntoma de seguridad. Vamos, que es el cabrón que hace las preguntas más quisquillosas. Pero admiro su seguridad. Ha despertado mi interés y mis ganas de chutar piedras. Realmente me llevo "algo" de esta conversación.
Me llaman. Bueno, me chillan. Tengo que ponerles un vídeo (sí, un VHS, a lo antiguo) a los mostruitos para que se estén quietos y no destrocen la casa. De momento han manchado todo el parquet. Además dos de ellos hacen judo y son muy fuertes.
Pongo la película y ¡funciona! Se quedan como hipnotizados. Al cabo de un cuarto de hora la emisión del vídeo empieza a fallar. No se puede ser retro o ir contra el progreso. Ahora si, les pongo un dvd. Suben el volumen y ¡que empiece el jolgorio! Todos los sonidos se mezclan. Estarán contentos los vecinos.
La cosa empieza a decaer. La gente va cerrando los ojos mientras las conversaciones se van haciendo más escasas y los tonos más lentos y suaves. La familia de mi padre es la primera en caer (el "gen estopiñà") y se van durmiendo...uno en el sofá, otro apoyado en la mesa...
A pesar de todo y de la impresión que pueda causar esta "historia anecdótica" no deseo otra familia más que esta. Tan perfectamente imperfecta.
viernes, 18 de diciembre de 2009
Indiferencia
Ha brotado este odio como un vívido amor,
sufriendo, y se contempla anhelante.
Pide un rostro y una carne, como si un amor fuese.
Han muerto la carne del mundo y las voces
que sonaban, un temblor se ha apropiado de todo;
la vida toda está suspendida de una voz.
Bajo un éxtasis amargo transcurren los días
en la triste caricia de la voz que regresa
empalideciendo nuestro rostro. No sin dulzura,
esta voz al recuerdo le resuena despiadada
y temblorosa: tembló una vez por nosotros.
Pero la carne no tiembla. Sólo un amor
incendiarla podría y este odio la busca.
Todas las cosas y la carne del mundo
y las voces no valen la caricia inflamada
de aquel cuerpo y aquellos ojos. En el amargo éxtasis
que se destruye a sí mismo, este odio reencuentra
una mirada cada día, una rota palabra,
y las aferra, insaciable, como si un amor fuese.
(C.Pavese)
sufriendo, y se contempla anhelante.
Pide un rostro y una carne, como si un amor fuese.
Han muerto la carne del mundo y las voces
que sonaban, un temblor se ha apropiado de todo;
la vida toda está suspendida de una voz.
Bajo un éxtasis amargo transcurren los días
en la triste caricia de la voz que regresa
empalideciendo nuestro rostro. No sin dulzura,
esta voz al recuerdo le resuena despiadada
y temblorosa: tembló una vez por nosotros.
Pero la carne no tiembla. Sólo un amor
incendiarla podría y este odio la busca.
Todas las cosas y la carne del mundo
y las voces no valen la caricia inflamada
de aquel cuerpo y aquellos ojos. En el amargo éxtasis
que se destruye a sí mismo, este odio reencuentra
una mirada cada día, una rota palabra,
y las aferra, insaciable, como si un amor fuese.
(C.Pavese)
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