Caigo
a tocar de pies
en el lugar acostumbrado
de las tantas de la madrugada
donde se dice a menudo:
“la noche es un mal mentor”
riéndome yo de esto
y de todo lo que (no) soy.
Digo un NO rotundo,
grande como sus grafías
tercas como la obstinación.
NO rotundo giro de 180º
sobre la duda misma,
detenida en el abismo
de la interrogativa:
¿Borrón y cuenta nueva?
Sin borrón y sin cuenta nueva
con la vida endeudada
en el punto álgido del no-se-qué
de esta noche gélida...
En mi presencia espiral
me convierto en un círculo.
viernes, 24 de diciembre de 2010
martes, 21 de diciembre de 2010
Color de hoy
Un iris trastornado:
mientras llueve y se empapa la visión veo un alrededor color pálido como esta pared azul pastel.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Huidas
No me queda ya nada más
que una mano temblorosa en la maleta
ajada de miles historias
que ya no reconozco...
Vuelvo a partir.
A sentir la inseguridad
de los días venideros
con nada en los bolsillos
rotos de tanto recordar
Y tanto perderme en olores...
como sal en el agua
¿Y qué gano?
Apilotonados montones
de idas, venidas, avenidas,
de nuevos comienzos,
de nuevos amigos y amantes
en habitaciones cutres de hotel...
Vuelvo otra vez a partir.
Sin querer lo advierto
como instinto personal,
sin las viejas costumbres
de todo origen vulgar.
Volver. Volver. Venir...
¿cuándo venir,
volver a la olor salada
oriunda de Barcelona?
que una mano temblorosa en la maleta
ajada de miles historias
que ya no reconozco...
Vuelvo a partir.
A sentir la inseguridad
de los días venideros
con nada en los bolsillos
rotos de tanto recordar
Y tanto perderme en olores...
como sal en el agua
¿Y qué gano?
Apilotonados montones
de idas, venidas, avenidas,
de nuevos comienzos,
de nuevos amigos y amantes
en habitaciones cutres de hotel...
Vuelvo otra vez a partir.
Sin querer lo advierto
como instinto personal,
sin las viejas costumbres
de todo origen vulgar.
Volver. Volver. Venir...
¿cuándo venir,
volver a la olor salada
oriunda de Barcelona?
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partir
jueves, 9 de diciembre de 2010
Por lo visto
Por lo visto es posible declararse hombre.
Por lo visto es posible decir no.
De una vez y en la calle, de una vez, por todos
y por todas las veces en que no pudimos.
Importa por lo visto el hecho de estar vivo.
Importa por lo visto que hasta la injusta fuerza
necesite, suponga nuestras vidas, estos actos mínimos
a diario cumplidos en la calle por todos.
Importa por lo visto que hasta la injusta fuerza
necesite, suponga nuestras vidas, estos actos mínimos
a diario cumplidos en la calle por todos.
Y será preciso no olvidar la lección:
saber, a cada instante, que en el gesto que hacemos
hay un arma escondida, saber que estamos vivos
aún. Y que la vida
todavía es posible, por lo visto.
saber, a cada instante, que en el gesto que hacemos
hay un arma escondida, saber que estamos vivos
aún. Y que la vida
todavía es posible, por lo visto.
sigo con Biedma....que la vida iba en serio.
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Por lo visto
martes, 23 de noviembre de 2010
Negra anónima
Cuando estás
miles de luces parpadean
como ojos-centellas
en una capa de horizonte artificial
Cuando estás
todo se vuelve escaso
por el leve tintineo tenue
de la esfera multiforme
que guardas ahí arriba
Y las calles se transforman
en un jolgorio o en una quietud
Y las ventanas se cierran
como puertas se abren
a perfectos desconocidos
Hablo de ti,
la bien querida
el refugio de los amantes
el sueño inminente
la duermevela
la libertad indiscreta
la inspiración del poeta...
Hablo de ti,
del tipico tópico...
Otra vez hablando de ti.
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domingo, 14 de noviembre de 2010
Los sábados
Dulce mañana de sábado
abro la reticente verja de la pastelería
con las manos heladas y los ojos caídos
me cambio y visto delantal negro, jersey rojo
barro suelos y limpio cristales
barro suelos y limpio cristales
mientras las muñecas me miran inertes en sus vitrinas
Detrás del gran mostrador cristalino
quieta, parezco una venta más
observándome, observando
observándome, observando
viandantes que pasan de lado:
una señora se para en el reflejo
porque ha olvidado dar vida a sus labios
se los pinta y sigue pensando
"hoy quizá tendré un día mejor".
Un niño aplasta emocionado
las palmas en el vidrio,
le entusiasman los colores
los coloridos
los colorantes
color en su fin devorado.
Otros pasan de largo, pues
hoy no es día de gastar la perra
y no entran. Otros entran,
y compran
y compran
pasteles a 30 el kilo
bombones a 50
vaciándose, llenándose
vaciándose, llenándose
vaciándose, llenándose...
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domingo, 7 de noviembre de 2010
Contra Jaime Gil de Biedma
Porque quién no ha querido atentar contra uno mismo usando la palabra:
"De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!"
(JG de B.)
(de los miércoles)
"De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!"
(JG de B.)
(de los miércoles)
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