lunes, 17 de octubre de 2011

Morning in a city


Morning in a city- Edward Hopper

Está desnuda
delante del ojo exterior

Justo al lado de la ventana
se dejan caer sus pupilas

Su mano distraída
sostiene el objeto inerte

Mientras, el ojo interior
se magnifica en soledad
fijado en el pozo de la memoria

martes, 11 de octubre de 2011

Hoy no es un buen día para amar III (Mañana ya sí)


El último grano ha caído en la Rueda del Tiempo
sentada me quedo (no me espero)
en el “leaving just in time”

Y se ha quedado estancado el verso-hueco
Y miramos a través de la tela translúcida
Y tenemos calor en nuestras ropas
Y te callas
E intento convencerte de diseccionarte como una neurótica

Sólo pasan por mi vista mariposas blancas
que cauterizan esta superficie astillada.

lunes, 10 de octubre de 2011

Hoy no es un buen día para amar II



En cuanto dijiste "No era lo que esperaba" la relación lógica* se te hizo insoportable.


*ver entrada miércoles 5 oct

domingo, 9 de octubre de 2011

Hoy no es un buen día para amar


Presiento la imagen como si hubiera estado allí 

Presiento mis ojos caídos como la comisura de mis labios también caída

Presiento el carraspeo de mi garganta y la saliva tragada

Presiento tu entornación


La imagen

tú de espaldas

abrazando lo que puedes escapar.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Relación lógica


El Arquetipo (de)
o Ideal
no es un hombre

Tú eres un hombre
luego,
no eres Arquetipo (de) ni Ideal

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El ánimo


Hubo una sucesión de montañas
que se superponían.

Fue divertido

Vino el desierto
dunas dunas dunas 
aridez y miles de millones de partículas diminutas
desesperantes

Una línea sin horizonte
o un horizonte sin línea
Jugábamos al "encontrarnos"
jugamos al "desvestido"

Lo que fue se moviliza con el viento
el rastro queda pero no la sombra

¿Qué se nos escapa?

domingo, 18 de septiembre de 2011

Domingo


Está en la ventana. Si la miráis parece la típica imagen poética o la típica imagen absurda de alguien que piensa mientras ve caer las gotas de lluvia. Tiene la cabeza embotellada de la noche anterior y el tiempo -no el que corre y se detiene- se asemeja a su estado de ánimo: gris, lluvioso y denso haciendo de él una compañía inefable.

Sería un domingo cualquiera si no fuera por las preguntas sin responder que la acompañan, por la incertidumbre de no saber donde está. Gota tras gota, no sabe por qué sus interrogantes tienden hacia el descenso.

Ecos de una llamada telefónica sin respuesta resonándole en la cabeza…

Gotas y una voz que no se oye.